En la película, un personaje grita en televisión:
“¡Estamos intentando decirles que el mundo se va a acabar!”
Pero nadie lo escucha. O peor: lo editan, lo ridiculizan, y lo transforman en meme.
Ese espejo incómodo nos recuerda cómo hoy, incluso las advertencias científicas sobre pandemias, crisis climática o desastres sociales compiten con contenido viral que distrae, tergiversa o trivializa.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario